LA VÍA MÁS RÁPIDA HACIA TU LIDERAZGO – II

¿Honestamente quieres convertirte en un gran LÍDER?

Vivimos en un mundo hiperconectado. Tenemos una gran cantidad de fuerza laboral en oficinas virtuales, móviles y descentralizadas. Organizaciones y equipos de trabajo cada vez más diversos. Más aún, hoy día, en su gran mayoría, empresas presentes en las redes sociales, extendiendo los canales de comunicación cada vez menos tradicionales.

redes sociales

Si a lo anterior le sumamos los retos económicos, sociales, políticos y de salud de los últimos tiempos, no es de sorprendernos que los estándares éticos se vean retados, en medio de toda esta presión y complejidad en que vivimos.

Observemos como hoy, más que nunca, debemos liderar con integridad y cómo podemos facilitar el proceso de tomar decisiones éticas en estos tiempos.

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El clásico estudio de ética en los negocios “Moral Mazes” (Laberintos Morales) de Robert Jackall, señala que el liderazgo ético se realiza con acciones personales y relaciones interpersonales, es decir es un conjunto de comportamientos tanto personales como profesionales.

Expertos en liderazgo ético expresan que los líderes que comunican un fuerte mensaje de ética y valores, pero que no son percibidos como éticos (personalmente) pueden ser considerados líderes hipócritas. Además, nada hace que las personas sean más cínicas que tener un líder que habla incesantemente sobre la integridad, pero luego se involucra en conductas poco éticas y llega a alentar a otros a hacerlo, ya sea explícita o implícitamente (Trevino & Brown, 2004 Managing to be ethical. Academy of Management).

Los expertos en liderazgo lo afirman y nosotros lo sabemos, normalmente escuchamos y seguimos a una persona que nos inspire confianza; no solo por sus actos profesionales, sino también por sus acciones personales.

Desde mi punto de vista, no es posible separar el uno del otro. Además, hoy día, debido al alto nivel de exposición personal en las redes sociales y al hecho de que hay cientos de cámaras mirándote a donde quiera que vayas, tenemos más que nunca, que demostrar integridad. Es mejor que lo que digas sea lo que haces y que lo que haces sea lo que dices.

Por esto cuando hablamos de un liderazgo ético, no solo hablamos de integridad, sino también de valores, de ética, de principios y de lo que es honesto, justo y moral.

Este no es un tema nuevo, la historia nos recuerda que liderar con integridad puede llegar a ser un reto. Muchos líderes han sido castigados por defender su moral y sus principios. Por ejemplo, Nelson Mandela fue a prisión porque defendió la igualdad de derechos en su país. Debido a su postura moral, fue ampliamente considerado como un preso político.

Tanto en la antigüedad, como en nuestros días, puede ser un reto el mantener la integridad. Pero lo que sí es muy cierto, es que sin ella no podemos liderar. Como líderes, tenemos que constantemente evaluar nuestro carácter y escoger lo que es ético.

Te comparto uno de los ejercicios, que animó a mis estudiantes a practicar, para que mejoren su capacidad de tomar decisiones éticas y su integridad.

Este ejercicio consta de 5 preguntas que debemos hacernos antes de tomar decisiones:

  1. ¿Lo que deseas hacer (o decir) es ético, correcto y/o legal?
  2. ¿Lo harías si estuvieras en el lado opuesto?
  3. ¿Podrías descartar una mejor alternativa?
  4. ¿Estaría de acuerdo un asesor o especialista de confianza?
  5. ¿Lo aprobaría la familia, los amigos, el empleador o los compañeros de trabajo?

Desarrollar y mantener un liderazgo ético requiere de un alto grado de intencionalidad y entendimiento de lo que es ético y lo que no lo es. Más aun, de estrategias que nos permitan crear una cultura ética la cual podamos vivir a diario, influenciar a otros y crear un legado para las siguientes generaciones.

Pregunta:  ¿Practicas a diario la integridad?