Es siempre muy gratificante concluir con éxito los proyectos que comenzamos. Al mantener una productividad constante, es posible llegar a la meta que planeamos. Más aun, desarrollamos nuestra capacidad de mantener el enfoque correcto. Sin embargo, no es el caso para muchos que pierden el enfoque en la mitad del camino, o comienzan proyectos que nunca terminan.
Examinemos lo que sucede cuando le prestamos demasiada atención a las demandas pequeñas, y observemos qué es lo que hace que algunos no terminen los proyectos que empiezan.









