Vivimos en un mundo hiperconectado. Tenemos una gran cantidad de fuerza laboral en oficinas virtuales, móviles y descentralizadas. Organizaciones y equipos de trabajo cada vez más diversos. Más aún, hoy día, en su gran mayoría, empresas presentes en las redes sociales, extendiendo los canales de comunicación cada vez menos tradicionales.
Si a lo anterior le sumamos los retos económicos, sociales, políticos y de salud de los últimos tiempos, no es de sorprendernos que los estándares éticos se vean retados, en medio de toda esta presión y complejidad en que vivimos.
Observemos como hoy, más que nunca, debemos liderar con integridad y cómo podemos facilitar el proceso de tomar decisiones éticas en estos tiempos.









